Argentina Para 40 Millones de Argentinos

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Nuestro PUNTO de PARTIDA es que la apatía y la impunidad alientan a la corrupción. El civismo, en contraste, posibilita los cambios y reformas.

VALORES MORALES: Las reservas morales son el “fondo anticrisis”. Con ellas, aseguraremos las reservas monetarias.

COMUNIDAD: No estamos solos en la vida, sino que estamos ligados al destino común. La solución no pasa por un individuo, sino por la asociatividad.

IDENTIDAD y PATRIOTISMO: Todavía –y esperemos que jamás- el patriotismo no es delito. Es indispensable como inspiración para el buen gobierno y para el servicio público. Sin patriotismo, no podrá haber plan exitoso. Debemos modernizar el patriotismo, es decir darle sentido y actualidad; sacarlo del museo o de la historia, para ponerlo en el escenario presente.

SIN VAIVENES: Las políticas de Estado deben estar al margen de los partidos y turnos de gobierno. El que llega continúa, en lugar de empezar de nuevo. Cambia sólo lo indispensable y mejora y completa todo lo que falta.

LA ARGENTINA y el MUNDO: La globalización y la integración son entre países independientes. El mundo necesita socios, no esclavos o satélites.

ECONOMIA de PRODUCCION: La mejor obra es un nuevo taller y un mercado de exportación más, movilizadores de la economía y generadores de empleo genuino. Estimular inversiones es la estrategia popular por antonomasia. Ahuyentar a los capitales es ‘pan para hoy e inexorable hambre para mañana’. Distinguir el abismo que distancia ‘popular’ de ‘populismo’ es clave para una estrategia de desarrollo.

BUENA ADMINISTRACION: Una economía sana y una buena administración son infinitamente mejores que una demagogia barata y un caudillismo arcaico. La idoneidad es una exigencia constitucional que debe ser una realidad en la Administración.

REFORMA POLITICA: La reforma y la renovación políticas no solamente son posibles, sino indispensables.

PAIS SERIO: La más memorable de las revoluciones, hoy por hoy, es construir un país en serio y serio, gobernado con sensatez, respetando y haciendo respetar a rajatabla la ley, de modo que impere la justicia en vez del piquete de cada día. El sentido común es la suprema guía para los gobernantes.

INSTITUCIONES: Las instituciones son infinitamente más importantes que los hombres que las dirigen en cada turno. Hay que generar cada vez más institucionalidad. Una cultura institucional.

CONFIANZA: La confianza en nosotros mismos es el más colosal factor para movilizar las energías espirituales y materiales de nuestra Nación.

EDUCACION: Más y más educación, mucha educación. Y de la buena. ¿Qué más? Más educación

ANTICORRUPCIÓN: El combate contra la corrupción tiene una variopinta instrumental, pero posee una clave: EL FIN DE LA IMPUNIDAD SISTÉMICA.

¿QUÉ ES SER NACIONALISTA? (una brevísima síntesis)

 

Ser nacionalista es querer a la Argentina: se trata de un compromiso autoimpuesto con el país, ya que el nacionalismo no termina en el patriotismo. Es más que un sentimiento o símbolismos; se trata de querer lo mejor para tu país, respetando a los demás. En rigor, es querer futuro para tu país (que es lo mismo que decir, porvenir para tus hijos y descendientes).

Ser nacionalista es, por ejemplo, querer agua corriente y servicios cloacales para todos, es dar soluciones; en definitiva, es mucho más acciones concretas y mucho menos ideología y palabras: La solución de los problemas de la Argentina no pasa por un individuo providencial sino por la comunidad. Comunidad que debemos integrar y hacer funcionar como tal. Es lograr que los dirigentes, la burocracia, todos los protagonistas sirvamos a los demás, a nuestros compatriotas. No que cada uno haga la suya. Nacionalista es que podamos hacer entre todos ‘la nuestra’.

Ser nacionalista es querer que los políticos sean responsables por lo que hacen: Se trata de construir un país serio. Un país que sea gobernado con sensatez, con respeto y honestidad; cumpliendo la ley para que impere la justicia. Se trata de no mirar para el otro lado cuando surge un problema ni esperar a que venga otro a resolverlo, sino afrontarlo para beneficio de todos. Es terminar con el funesto ‘no te metás’. Es comprometernos a erradicar la impunidad que es la matriz de la corrupción y del delito, inclusive el que nos azota cotidianamente y que se conoce con el letal nombre de inseguridad.

Ser nacionalista es querer que la educación nos haga mejores: La educación es la base de todo país democrático y esencial para que exista comunidad. Se deben potenciar los valores, la equidad, la formación antes que la instrucción, la calidad y la enseñanza del respeto a la ley y las normas.

Ser nacionalista es querer que la Argentina mire al mundo con ojos propios: La independencia y la competitividad deben ser los pilares de la inclusión de Argentina en el mundo, y así poder cooperar con él, ser parte del planeta, protagonista. Al mismo tiempo, reforzar una identidad reconocida en el resto de los países.

Ser nacionalista es querer que el orgullo no sea solo el fútbol: El sentimiento de pertenencia trasciende el deporte. La Argentina es más que fútbol, es valor humano, es cultura, recursos naturales, innovación y es futuro y destino común. Un futuro construido por todos.

Ser nacionalista es ser argentino, sudamericano y latinoamericano: Implica cultivar una sólida conciencia de identidad integrante y no discriminatoria. La globalización y la integración se producen entre países independientes que deben ser socios, porque esta asociación contribuye al desarrollo de todos y de uno en particular. Para estar en el mundo, ser parte de él, primero hay que ser argentino. El mundo sólo respeta a quienes se autorrespetan (como lo prueban todos los países respetables del mundo que primero de todo son ellos y porque lo son tienen un lugar en este planeta).

No es ser nacionalista la xenofobia, la discriminación racial, religiosa o de cualquier naturaleza; no es ser nacionalista querer un país aislado; empobrecido por políticas corruptas y populistas; no es ser nacionalista engañar al pueblo encandilándolo con dádivas que lo hacen indigno. No es nacionalista impulsar la decadencia argentina que ya lleva insufribles décadas.

Ejes Programáticos:

 

Estado

Estado fuerte y eficiente, pequeño, pero poderoso y funcional.

Desburocratización y descentralización; Menos grasa estatal, más servicio público; más y mejor federalismo.

Jerarquización y profesionalización de funcionarios públicos; idoneidad para ingresar, con concurso.

Concursos abiertos y públicos de acceso al puesto público.

Despliegue territorial: incorporar 2 nuevas provincias: La Marítima con los espacios marítimos plenamente ocupados y  aprovechados ( habría que pensar en que la isla de los Estados podría ser la cabeza de esa provincia Marítima provisionalmente hasta que se recuperen las Malvinas ); y la de los Argentinos en el Exterior.

Reforma del Estado

Profesionalización de sus cuadros (erradicación del acomodo, el amiguismo y el clientelismo).

Eficacia y eficiencia del gasto, con un contralor estricto.

Solvencia fiscal.

Federalismo fiscal: paulatina devolución del poder tributario a las provincias.

Educación

Valores y equidad.

Formación de paradigmas antes que instrucción y mera transmisión de conocimientos

( que se hallan disponibles en Internet; el maestro es un formador, no un comunicador).

Calidad, para lo cual es menester la evaluación de los resultados escolares que incluya a todos los actores.

Enseñanza del respeto a la ley y a todas las normas, comenzando por la Constitución.

Insuflar la cultura del trabajo.

Política Exterior

Independencia y competitividad.

Integración en América del Sur y cooperación activa con el mundo.

Recuperación de las Islas Malvinas y aseguramiento de nuestros espacios marítimos.

Estrategia Sur-Sur, para favorecer el intercambio y las exportaciones con valor agregado.

Sociedad madura con los EE.UU.

Alianzas estratégicas con China, Japón, India y Brasil (“estratégica” debe ser una realidad y no una expresión retórica).

Justicia

Promover el acceso a la Justicia.

Fortalecimiento institucional y mejora funcional (oralidad, descentralización e informatización).

Mayor rigor en la aplicación del Código Penal y de los delitos económicos (lucha contra la impunidad sistémica).

Ensanchar las áreas de la Mediación judicial (menos pleitos, más justicia y soluciones)

Defensa Nacional

Profesionalización, reequipamiento  y tecnificación de las FF.AA.

Creación de fuerzas especiales de despliegue rápido, altamente capacitadas para preservar la seguridad y los intereses nacionales.

Reingeniería de los servicios de inteligencia (amparar y proteger nuestros negocios internacionales y nuestro desarrollo tecnológico).

Interactuar con América del Sur.

Prioridad de la Defensa Naval común en el Atlántico Sur.

Economía

Libre mercado, regulado por el Estado. La libertad económica es una alta prioridad para asegurar nuestro desarrollo. La regulación debe ser tan equilibrada que vigile con efectividad, pero nunca asfixie.

Reglas de juego claras y estables.

Estado presente: no al economicismo sin rostro. Presente, pero no omnipresente ni todopoderoso ni discrecional.

Planificación nacional orientativa, no imperativa para el sector privado, descentralizada y controlada por el Senado de la Nación.

Economía Productiva: reindustrialización, con alto valor agregado, sobre todo tecnológico.

Promover las PyMEs, tanto para el mercado interno como para la exportación, mediante estímulos a la asociatividad y otros beneficios,

Incentivar la iniciativa privada y el ahorro.

Alcanzar en diez años la meta de 200 mil millones de dólares de exportación.

Obra pública (con fondos fiduciarios e inversiones privadas) para realizar el plan de viviendas, completar la red de aguas corrientes y de cloacas para todos los argentinos, 10 mil km de autopistas y las demás grandes obras de infraestructura, incluyendo los trenes rápidos a Rosario y a Mar del Plata.

Deuda Externa

Encaminar al país a un financiamiento destinado a la infraestructura y el desarrollo, desembaránzolo de los recurrentes estrangulamientos que sufre el país.

Respecto de los holdouts convenir la cancelación utilizando la mediación abierta por la justicia de Nueva York.

En la medida de que la Argentina recupere su confiabilidad y robustez de su economía, evitar la prórroga de jurisdicción o establecer la delegación – si fuere ineludible en plazas como la de Basilea.

Política Social

Política de distribución más equitativa de la riqueza.

Replantear los programas sociales, de modo de ir paulatinamente cambiando las asistencias sociales en reinserción laboral efectiva, con la perspectiva de que todos los argentinos terminen teniendo capacitación laboral y empleo productivo o en los servicios, dejando de depender del clientelismo o el asistencialismo.

Derechos Humanos; igualdad de oportunidades: educación, trabajo, salud, vivienda, inclusión social plena. La política de Derechos Humanos deberá atender definitivamente a los argentinos de hoy y del futuro, tan necesitados y reclamantes de que los preceptos escritos se traduzcan en realidad.

Política para la Niñez, la Mujer y la Familia que tengan la efectividad antedicha; para ello debe mutar la actitud pasiva de la burocracia por una conducta servicial activa.

Jubilaciones: el objetivo es mejorar, año tras año, el haber de la clase pasiva, para lo cual deberá reexaminarse la problemática previsional y asegurar que el Fondo de Garantía de Sustentabilidad se acreciente por encima de la inflación.

Reforma Política

Es indispensable introducir históricos cambios en la política argentina para que, renovada, pueda cumplir y ejercer el ineludible rol de arbitrar los intereses sectoriales, ensamblarlos y proponernos a todos estrategias y rumbos enderezados hacia el bien común. La ausencia de una buena política no es una anécdota a lamentar, sino la causa de nuestros males y, lo que es peor, de nuestras negras perspectivas como comunidad. Por lo tanto, nos va la vida en producir y ejecutar una gran Reforma Política.

(Para ampliar sobre esta cuestión, acceder al enlace de Reforma Política en la página web partidaria).

ANTICORRUPCIÓN

El combate a la corrupción tiene instrumentos que deberán ser empleados como una batería de medidas simultáneas. La clave es el ejemplo bueno que debe provenir de la cumbre política.